Os acordáis de esa puta sensación de haberos levantado temprano para ir al trabajo, meter la llave en el arranque del coche, le das vuelta y suena, ña, ña, ña y aquel demonio de trasto te recuerda que no estás en Cancún al volante de un Porsche, que lo tuyo es Matalascañas y aquello que no arranca es de cuando se bailaba agarrao para no perder lo que más querías, que puede que sea el bendix o la batería o las pocas ganas que tienes de ir a fichar mientras la cama sigue caliente y echándote de menos, que las mañanas no se hicieron para perderlas y que pronto amanecerá y te lo vas a perder. De verdad te lo vas a perder?
Agarra esa poca mañana que te queda, ese cuerpo tibio que acabas de abandonar, esa sonrisa que aún te recuerda y vuelve a la cama de la que nunca debiste de salir, patoso haragán cantamañanas de media estrofa mileurista.
Categoría: Uncategorized
Noche
Ya casi te adormece, negra noche callada,
la que te olvida, la que no te sueña,
negra noche del pasado, sin ti,
envuelta en los silencios de tus pasos,
quebrada entre las razones que olvidas,
noche oscura en que buscas infatigable
no más que el fingido talento de mirar,
la mueca de las pasiones desenfundadas,
la rémora de las canciones olvidadas,
el pulgón de los capullos muertos,
el ábside caído sin campanas que le lloren.
Y tú, en tus olas, en tus versos,
revienta raíles, negro carbón,
para oscurecer aún más la noche, tan negra,
mientras sorbes los vientos en que ardes
sin poder fingir que te atormenta la luz,
la negra noche confusa te arropa,
entre las sombrías nubes sin vida
donde amartillas pasión y palabras
sin percibir el llanto que te abandona,
ya casi no las temes, voces apagadas
del caos en que habitas, sin verlas.
Corre, corre
Corre, corre que se apaga
la vela de la mirada,
sopla que te sopla,
la mariposa que te besa
y a ratos embriaga,
bate que te bate,
las alas y las manos,
sube, baja, arrasa con la vida
entre limones, entre aguas,
lava las prisas con un beso
y déjate mecer, querer,
ríete, en las bocas amadas,
en las manos abrazadas,
en los ojos que te miran
y en los silencios que te hablan.
De tan lejos, tan cerca
Entreacto entre dos seres, absortos en la vida de las razones, perdidos en las sensaciones, agotados en el encuentro disperso de las redes.
Apenas unos segundos al final del camino bastaron para regalarse sentimientos, la fría piedra, la mañana soleada, el invento de los horarios incorrectos, los rostros ocultos, los ojos presentes, la incertidumbre, la sorpresa y dos almas, la una temblorosa, la otra incrédula, la una perdida, la otra escondida.
En el roce, imperceptible en su esencia, se encontraron deseos y sentidos, en lo similar abstraídos, en lo diferente, plenos y entregados, gloriosos en la consecución, en el impetuoso vaivén de las formas en que se hallaron.
Unos pasos, una orilla en el empedrado entretejido en los traspiés de la comunicación, en las losas del paseo, y él se rindió a la evidencia, se entregó exhausto ante la inmensidad de las aguas que se le ofrecían, hilvanador de huecos entre las palabras ahora enmudeció a contratiempo, en el éxtasis de las olas, en el murmullo de las rocas.
Ella dibujó presentes y pretéritos, tiempos sin verbo y palabras sin miedo, en la firme osadía de una sonrisa, pluscuamperfecta conjunción de músculos que se alían sin temor, en los rostros que hablan sin articular voces, en el silencio de las miradas.
Entreabrieron las bocas, antes que los ojos, murmuraron deseos en la penumbra ante miles de pálidas estrellas, desearon, impulsaron, compartieron inequívocos instantes, la conjunción de un lapso tan breve como infinito en el que toda la tabla periódica entonó a capella ritmos suaves en lo frenético, vaivenes de azufre y sodio, en los que bailaban palabras y risas, hurtos a media voz del pasado y del presente, de la noche y la calma, la paz de los sentidos y el latido del presente; caminaron silenciados entre la brisa y compartieron la noche, infinita en su lejanía.
Respondieron a sus propias incertidumbres con el temor de la estrenada conciencia de verse, de los aleteos incansables de generadores de tormentas, miríadas de frágiles alas transparentes que se revuelven entre el abismo y la piel que los excita, apenas se rozan, apenas se escuchan en el silencio mientras pugnan mil miradas por encontrarse, por entenderse, dispersas en su origen, profundamente cercanas en su realidad y depositan en su noche, en su encuentro, la esperanza y la ilusión de derrotar sus perturbadas querencias, sus alocados deseos y fundirse, alma con alma, boca con boca, vida con vida, en el galope de las voces y los mares, en el sonido de las olas que se quiebran en sus manos, en la quietud de las calladas miradas que se profesan, tan cercanas, tan sencillas.
Flor del té
En la mesa había una tetera, una tetera de boca ancha, apenas una tapita mal colocada ocultaba sus secretos y una boquilla estrecha impedía que se derramaran sus sueños. En la tetera vivía hace mucho tiempo una flor, la flor del té, la flor se devanaba los sesos entre la madeja de algodón que la retenía, deseaba nacer, pugnaba por florecer pero los hilos eran demasiado firmes y la retenían inmaculada entre las aguas que codiciosas la adoraban, la envolvían, la acariciaban.
La blanca flor del té recibía con disimulado agrado los pretenciosos y cálidos mares que se afanaban en conquistar sus favores, permitía los mimos, los halagos y las atenciones que le prodigaban pero aún en las más extremas y ardientes pasiones se mantenía acurrucada entre las vetas algodonosas que la comprimían.
En lo más recóndito de sus pétalos guardaba los más penetrantes aromas, el olor de las montañas de su niñez, la fragancia de su adolescencia inmersa entre las brisas del otoño, el perfume de los lánguidos días en que su madurez sonreía antes de partir hacia lo desconocido.
Pero por más que codiciaban su esencia, la blanca flor del té negaba sus favores a todos y cada uno de los sofocantes y acuosos pretendientes, permanecía encerrada en sí misma, oculta entre la miríada de pétalos que albergaban los efluvios de su intimidad.
Y la madrugada la sorprendió, deshidratada, escurrida, en el alféizar de la ventana, mientras la oscura noche aún abrazaba su cuerpo y el sol filtraba ténuemente algunos rayos entre la cubierta y la boca.
El relente de la noche había depositado tan sólo unas gotitas de perlada agua en el envés de la tapa y ahora, el tímido calor de la mañana acumulaba el rocío en el borde de la inclinada porcelana, el peso, la atracción, quizá el deseo, hizo el resto y la gotita de pura agua se escurrió de la vertiente de la loza para caer, firme, resuelta y amante justo en el borde de un pétalo de la blanca flor de té, un pétalo ajado, un pétalo vencido y separado, un pétalo desmadejado que sin conciencia del momento, permitió que la fría gota de agua discurriera entre sus pliegues, sus apenas perceptibles surcos, para terminar invadiendo el mismísimo corazón de la blanca flor del té.
Y la flor enmudeció mientras gritaba, sollozaba mientras reía, se revolvía entre los algodones liberándose de la enmadejada cárcel que la aprisionaba y por fin, floreció y amó.
Cuando hago té, hago té —como decía la vieja madre Grogan—. Y cuando hago aguas, hago aguas
Dios le conceda no hacerlo en el mismo cacharro.
(James Joyce – Ulises).
Shake me
In the flood of days you got rain,
you got the flesh fingers fest
in the mood of the seven sacred days,
you got the greed of the smile
submerged in old blue water skies,
empty and hollow mercy hearts,
your hands threw the feelings,
fever of silent worded mouths,
quiet distant iced heart beats
following an unseen headlight,
unwanted smiling lips in closed eyes
beneath unexpected embraces,
don’t gather promised paths
if no one can track your feets,
now I’m seeking your eyes,
your breath on each step,
deep unheard voices of my own
following high heeled songs
of your lips in my empty head,
please take my sins and my laughs,
my truths and my desires,
and shake my hands, my mouth,
my body, my life and my sense.
Quiero
Quiero construir una choza donde verte
y perder cada instante en que te descubro,
quiero rodear la choza con mis brazos
y sentir tus manos abriendo la puerta,
quiero abrir las ventanas de tu mirada
y asomarme a cada risa, cada llanto,
y palidecer ante tus palabras.
Pero mis manos se pierden en el páramo,
arañan las dunas de las arenas,
la tierra árida en que no florecen claveles,
claveles tornasolados de mediodía
pisoteados por niños sin compasión
ya no me miran los mares sin calmas,
no me descubre el frío en los rincones
y exaltado recorro cada curva, cada umbría,
solitario mientras escucho mis pasos
en un tiempo, tan inútil como rápido,
no comercio con las manecillas
ni consigo que se detengan en tu risa,
no puedo arañar vida a los segundos
que parten olvidados de tu vientre,
segundos que amortajan tu cansada mirada
mientras olvidas lo que fuiste
y añoras lo que ya nunca serás,
sin saberte, sin conocerte, sin verte,
quiero construir una choza y esconderme.
Walk
If you don’t, let me know,
if you do, let me know too,
if you smile, smile for me,
if you breathe, breathe for me,
if you walk, do it on my shoes,
if you are tired, lay on my arms,
if you feel, if you feel you can,
I’m ready, ready for your love,
if you can’t resist, I’ll hold you,
I’ll dream your nights, your fears,
I’ll climb your highest desires,
I’ll step your down and your hills,
I’ll shelter your worst nightmares,
I’ll gather the strength of my words
to take a walk on the edge of your eyes,
let me know, and let’s take a walk,
a walk on the wild side of dreams.
Vives
Enlazas el tiempo en las manos,
las risas en las bocas,
las palabras en el silencio,
sientes, en la piel sin temor,
en la mirada la sinrazón,
el mudo entendimiento
entre el anhelo y la locura,
y despiertas entre la aurora
y la tibieza de sus mares,
te sumerges en sus labios,
en la materia de los sueños
y percibes que podrían ser,
son, tus risas y tus palabras,
tus anhelos y tus locuras,
vida que deseas vivir, y vives.
Blast
There is a beat, a boop,
a cheek, sandy foot, candy glup,
there is a flop in your mind,
a waky wording morning,
block the beast, smash!,
hidden in the flock, crash!,
have you seen my voice?
did you heard my skin?
take a shovel, dig deep,
get the mud out of the flesh,
unbury iced crackled stones,
heart, bloody wet hands,
exposed silence of your cry
on the path, down in the river,
cross it, lose it, kick it, stamp it,
nail on the hills, feet of the shore,
get your hands out of reality,
bring your head out of the chain,
revamp the road, climb the asphalt,
get in, one more time, slowly,
silver wings, got up, got down,
stoned souls, hard beating hearts
warming iced hands, silly steps,
damned shoes on flying feets
always high, fast, fooled minds,
give me a piece of your time,
grenade blast in my heart
I’ll surrender my troops for a smile.