Días

Días de los buenos, días en que el sol te revienta en la cara y la brisa te mece, pausada e infatigablemente.

Días en los que miras, las pupilas brincan espléndidas sin tener que forzarlas, días en los que te gusta estar, y que estén contigo.

Y te relames de gusto en cada gesto, en cada sonrisa, tocas lo imposible a manos llenas y bebes de ellas, a borbotones para que no escape entre los dedos, atragantándote.

Días en que te llevan, en que te dejas llevar, a puertos que ya conoces pero no por eso menos deseados, son seguros, son tu cobijo.

Días en que no te alborotas, no gimoteas, no pierdes la razón, no te queda más que la cordura necesaria para disfrutarlos.

Podría ser de otra forma, podría, pero a veces por mucho que juntes tus manos quedan rendijas y algo siempre se escapa y te das cuenta de que así, sin más, hay cosas que no se pueden mejorar.

A las tres Marías, siempre juntas.