Diles que el viento es frío,
diles que la noche es oscura,
diles que la mar es profunda
y que la lluvia no son lágrimas,
que las estrellas son viejas
y las nubes no son deseos,
diles que los pájaros no vuelven ,
que el rocío es escarcha enfadada
y las mañanas son gélidas,
diles que las mariposas tiritan
y la hierba se ensombrece,
que la tierra ya no huele.
Diles que las manos,
las manos se estremecen
cuando no alcanzan las nubes
ni tocan las estrellas,
cuando no las baña el rocío.
Diles que los ojos,
los ojos se secan en la noche
por no ver los pájaros, ni la mar,
ni las mariposas, ni la hierba.
Diles, diles que no crezcan.