Te conocí, apenas
un roce, unas palabras,
manos perdidas, tuyas y mías,
manos frías, a destiempo,
palmas a destiempo,
besos a contratiempo,
amores sin tiempo,
rumores sin olas
creciendo en el tiempo.
Manos, la tuya y a veces
la mía en la tuya, manos,
risas sin días, bocas con prisas,
y caricias, mías, risas, días,
la prisa de la risa en tu boca
cuando encuentra la mía
y se pierde en la alegría.
La boca de la vida, besos
y olvidos, sin prisa, vivos
que me devuelven tu vida
y te ausentas, sin mirar.
No vuelves y pierdo,
perdida sin hallarte, risa,
tuya, mía, callada, boca
y vida en alma perdida.
Por palabras, venida
y ahora, mecida en ti
que amas la vida, vivida,
no pierdes la alegría.
En las miradas, mías,
a veces te ocultas, fría,
en mis manos, duras,
a contratiempo en mi risa
mientras la vida ama,
de nuevo,
y sin prisa.
La mujer perfecta es un ser humano superior al mejor de los hombres. (F. Nietzsche).