Los nudos

Cuando los nudos se anudan ya sabes que no va a ser para siempre, tienes la absoluta certeza de que con aquello, en nada que prosigas tu camino, vas a acabar con el lazo debajo del otro pie, con algo de suerte te darás cuenta, presentirás el problema y reharás el nudo, de lo contrario la leche no te la quita nadie y puede que duela, pero también aprendes, aunque solo sea a hacer nudos, lógicamente.
Y si el nudo lo estiras demasiado te empezará a apretar, un zapato apretado es un sufrimiento infernal, a cada paso te lo recuerda, no puedes caminar, ni siquiera cuando descansas te deja, eso, descansar. Ahí está el cuero apretado contra las carnes, estrujando el calcetín, de nada te sirve éste último, no es un buen amigo en esos momentos, lo único que consigue es que te roce aún más y de buen seguro acabarás con una llaga.
Así que mejor que no aprietes mucho, procura dejarlo templado pero tampoco suelto, el calzado con holgura no sólo no retiene en la marcha, das pasos en falso, tiemblas, si no que además es causa segura de callo, y ya sabes, te tocará mudar de piel en poco tiempo.
Además si te queda suelto, tendrás asegurada la compañía en casi todos tus trayectos, no habrá piedrecita que no desee estar contigo para flagelar tu andar y deleitarte con una pequeña punzada cuando menos te lo esperes, te toca deshacer el nudo y darle la vuelta al zapato, pobre de ti como no caiga en el intento, son persistentes.
El nudo, ya te digo, templado, sin apretar en demasía pero tampoco flojo, y cuando crees que lo has conseguido, entonces, te asalta una idea: el doble nudo. Genial, tendrás un zapato cómodo y un nudo que no se deshará, y ahí es donde pierde toda la gracia, te darás cuenta si tienes prisa, pues a veces en la vida te toca descalzarte raudo, sin contemplaciones, dejar los botines a un lado y andar desnudo; entonces maldecirás todas las ataduras, los nudos y el cordel que los parió.
Bien pensado, quizá no sea tan mala idea lo de calzarte unas zapatillas con velcro, y dejar los nudos para el que quiera tropezar, aunque sea en la misma piedra.

You don’t drown by falling into water. You only drown if you stay there. (Zig Ziglar)