No supo

Se le cruzó, una mañana, en un paseo impensado, en una mañana fría se le cruzó y la vio.
Era como la lluvia fina que no alcanzas a sentir mientras te cala, era como esa gotita de amanecer que se posa en tu sueño y no quieres despertar.
En la boca se le amontonaron las palabras, se le agolparon las voces, las frase brincaban impacientes por nacer.
Y no supo qué decir.
Las hojas de octubre palidecían al contemplar cómo se movía, le brotaban todas y cada una de las sonrisas del mundo a su paso.
Los zapatos y los que los llevaban se olvidaban de caminar y la perseguían.
Y no supo qué andar.
Las luces de la calle y los ojos perdidos de los escaparates, y los atentos de los viandantes, y el ámbar de los semáforos, todos palidecían perdidos en su retina.
Y no supo qué mirar.
Dejó que su sombra se difuminara en el asfalto, que le esquivara en una esquina, que no escuchara el rumor de sus pasos, que no viera su rostro.
Y no supo qué amar.

Every man can see things far off but is blind to what is near. (Sophocles)